PRESIDENCIA DE LA REPUBLICA DE HONDURAS . COMUNICADO


06/10/2009




 

PRESIDENCIA DE LA REPUBLICA DE HONDURAS

 

COMUNICADO


DEROGADO EL DECRETO ILEGAL MEDIANTE EL CUAL LA DICTADURA DE ROBERTO MICHELLETI SUPRIMIO LOS DERECHOS DEL PUEBLO, EL PRESIDENTE CONSTITUCIONAL, JOSE MANUEL ZELAYA ROSALES, SE MANIFIESTA DE LA SIGUIENTE MANERA:

1.    Exige a la dictadura:

·         LIBERTAD INMEDIATA PARA LOS PRESOS POLITICOS INCLUYENDO LOS  CAMPESINOS DETENIDOS QUE COSTODIABAN SUS EXPEDIENTES EN EL INA.
·         CESE INMEDIATO A LA REPRESION DEL PUEBLO QUE RESISTE, Y
·         APERTURA INMEDIATA DE RADIO GLOBO Y CANAL 36, restituyendo las frecuencias y los equipos decomisados.

Ya que al amparo del ilegal decreto tuvieron lugar estas acciones violatorias de los derechos y libertades del pueblo y medios de comunicación en resistencia que se pronuncian a favor del retorno al orden constitucional.

2.    Reafirma que Roberto Micheletti continúa burlándose del pueblo hondureño, al manifestar que deroga plenamente el ilegal decreto, después del daño ocasionado a los derechos y libertades individuales.

3.    Exhorta a los cancilleres que llegarán a nuestro país, en las próximas horas, a que estén alertas para NO caer en las maniobras del régimen golpista poniendo en entredicho la alta dignidad de los pueblos que representan.

4.    Advierte que la obstinación de NO entregar el poder al legítimo Presidente, profundiza cada día la crisis y pone en peligro inminente el proceso electoral.

5.    Reafirma la vigencia y respeto de los principios que han motivado la lucha y llama al pueblo hondureño que continué en resistencia hasta derrotar el régimen de facto.

GOBIERNO DEL PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE HONDURAS
JOSE MANUEL ZELAYA ROSALES

Tegucigalpa 6 de octubre 2009

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Movimientos armados en Latinoamérica: ¿volverán?


05/10/2009


Movimientos armados en Latinoamérica: ¿volverán?

Marcelo Colussi
Colaboracion:

¿Qué pasó con las guerrillas?

            Desde hace algún tiempo suele decirse que los movimientos armados en Latinoamérica, las legendarias guerrillas de corte socialista, han desaparecido, y además que ya no son una opción política válida. De ambas aseveraciones puede decirse que son relativas. Es decir: hay que ver quién dice eso, y en qué contexto.
Sin ningún lugar a dudas vemos que muchos, o quizá la mayoría de movimientos político-militares nacidos hacia los años 60 y 70 del pasado siglo desaparecieron, fueron derrotados en el plano bélico. Esa es una verdad inobjetable. La política contrainsurgente impulsada por Washington en el marco de la Guerra Fría, que dio como resultado la Doctrina de Seguridad Nacional en que se formaron las fuerzas armadas de la región, fue el factor clave para contener el ascenso de las luchas populares y los movimientos armados que se expandían por aquel entonces. Sería miope no ver que de casi todas esas guerrillas -muy bien organizadas en su momento, con fuerte impacto popular en muchos casos- hoy día no queda nada, o queda muy poco. O peor aún: lo que queda es un espíritu de derrota y un profundo miedo incorporado en el imaginario colectivo. ¿Cuántas de ella hoy ejercen el poder político en sus países? ¿Cuántas quedaron totalmente desintegradas?
En general, todos los movimientos armados que se alzaron para aquella época sufrieron terribles golpes merced a las guerras sucias que barrieron el continente, con tácticas que no repararon en nada. La desaparición forzada de personas, las torturas, los ataques indiscriminados contra población civil que jugaba el papel de su base social, el clima de militarizació n de toda las sociedades, la sistemática violación de derechos humanos básicos como parte de las campañas intimidatorias, todo eso fueron elementos de la maquinaria contrainsurgente con que se les derrotó en el plano militar. Pero lo importante a destacar es que ello no sólo significó una derrota bélica: fue, básicamente, una derrota para toda la población civil. Luego de ese tiempo de combate contra el “enemigo interno”, cuando el fantasma del “comunismo apátrida y ateo” fue el blanco de todas las fuerzas armadas de prácticamente todos los países latinoamericanos, lo que quedó fue una desmovilizació n mayúscula, terror instalado en todas las poblaciones, desánimo.
Sobre esa derrota -que es la derrota de las guerrillas, pero más aún lo es de los procesos organizativos de los pueblos- se erigieron las políticas de ajuste estructural que hicieron retroceder a todas las sociedades en varios años. En el medio de la euforia triunfalista del gran capital, reforzada por la caída del bloque soviético, se cerraron prácticamente todos los espacios de disidencia política. La idea de protesta armada quedó sepultada en el olvido. Los movimientos guerrilleros que lograron sobrevivir la debacle de las políticas neoliberales no tuvieron mucho más espacio político que negociar salidas decorosas (con mucho de rendiciones encubiertas, porque no había condiciones para seguir la lucha). Así, con suertes distintas, se transformaron en fuerzas políticas en el marco de las democracias constitucionales vigentes.
Retomando la afirmación con que se abría el artículo, podemos decir que es cierto en relativa medida que los movimientos armados desaparecieron, pero no lo es totalmente. En Colombia continúan vigente, y de hecho, de los dos grupos que operan, uno de ellos es el más viejo del continente, con ya más de 50 años de existencia y un poderío que no parece poder ser derrotado en lo inmediato (según estimaciones de estrategas tanto colombianos como estadounidenses, así se replegaran totalmente, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia demorarían unos 20 años en ser vencidas en el plano militar). Por otro lado en Chiapas, en el sur de México, el movimiento zapatista (movimiento guerrillero bastante sui generis, por cierto, que no usa las armas, pero guerrilla al fin) sigue vivo y sin miras de ser derrotado en lo inmediato. Es decir: si bien en términos generales estas expresiones han sufrido derrotas contundentes en lo militar o se han “reciclado” pasando a formar parte del juego político vigente (con saco y corbata, y todo lo que eso significa), no puede decirse que hayan desaparecido en su totalidad: en algunos lugares siguen operativas y los planes geoestratégicos de Estados Unidos para todo su patio trasero las contempla como un factor importante del panorama político-social.
Pero lo más importante de la afirmación citada va en relación a si, hoy por hoy, son o no una forma política válida.

¿Opción política?

            Habría que contextualizar la pregunta: ¿opción “válida” para quién? ¿En qué sentido? Para las derechas, obviamente que no lo son. Son subversivas, y punto. Es decir: son la más radical expresión de opción de cambio, mucho más que cualquier partido político de izquierda (los de saco y corbata), o que un movimiento popular incluso, visto que se ayudan con el poder de las armas. Ahora bien: para el campo popular, para quienes pueden pensar y anhelar genuinamente procesos de transformació n, ¿constituyen hoy los movimientos armados una salida?
Después de las experiencias de terribles represiones vividas las décadas pasadas en Latinoamérica, y luego de la fenomenal marea mediática que une “izquierda” con “violencia” -ahí está el caso Chávez como patética expresión de esta matriz que ya se ha impuesto: el “autoritario castro-comunista que, mostrando los dientes, exporta su revolución y su socialismo del siglo XXI por otros países del área trayendo la confrontación”-; después de los fantasmas de una Guerra Fría que nunca se han extinguido -el “comunismo” sigue siendo malo y violento por antonomasia, “expropia televisores o artículos de cocina y roba niños para dárselos al Estado”-, después, incluso, del fracaso de proyectos de izquierda que se centraron en la acción armada (desde la columna guerrillera del Che en Bolivia hasta las guerrillas urbanas de Uruguay y Argentina, desde los movimientos guerrilleros de Venezuela de la década del 60 hasta el desaparecido Sendero Luminoso en Perú, etc., etc.), en todos los casos desarticulados y exhibidos como “fanáticos violentos” que sólo trajeron desgracia a los pueblos donde operaban; después de todo este historial no muy glorioso precisamente, queda la pregunta: ¿son realmente una opción válida para plantearse cambios revolucionarios?
En estos momentos, inicios del siglo XXI, el poder de la derecha política, de los grandes capitales, de la industria cultural que maneja planetariamente las cabezas de buena parte de -por no decir toda- la humanidad, es grande, muy grande, desmedidamente grande. Su poder asienta, entre otras cosas, en el miedo que ha creado, y en la sensación de casi invencibilidad con que se presenta. Los movimientos armados sobrevivientes pudieron comprobar fehacientemente este poder con el operativo que terminara en marzo del 2008 con el segundo comandante de las FARC, Raúl Reyes, en una incursión asistida con la más desarrollada tecnología militar que pudo detectarlo de noche en el medio de la selva. Ante ese sofisticado y aparentemente imbatible poderío militar cabe la pregunta práctica, lógica y necesaria, con los pies sobre la tierra, si es posible enfrentarse con visos de realidad a esa fuerza que se muestra tan colosal. Poder de fuego, por cierto, del que dispone la gran potencia del Norte y que se puede traspasar a las fuerzas armadas de cualquier país latinoamericano para controlar estos movimientos subversivos. Si la diferencia militar se muestra tan grande: ¿es legítimo entonces, es racional, es lógico plantearse la lucha armada hoy?
Esta es una pregunta no sólo práctica sino en definitiva -y quizá básicamente-, ética: ¿para qué se organiza un movimiento de lucha armada? ¿Qué se busca con una organización político-militar como cualquiera de las numerosas guerrillas que han surgido en Latinoamérica? (igual que en otras partes del mundo, en África, en Asia). La lucha armada no es un deporte, no se lleva a cabo por el puro placer de disparar tiros, obviamente. Tiene una finalidad política. Es un instrumento, una herramienta, un paso para la consecución de fines superiores: la toma del poder político acompañando procesos populares de construcción de un nuevo modelo de sociedad. Por eso, lo que la motiva es una cuestión profundamente ética, de convicciones, de principios irrenunciables. Aún a riesgo de parecer producto de un soñador desconectado de lo real, valen los versos de Luis Burela: “¿Con qué armas, señor, pelearemos? ¡Con las que les quitaremos! dicen que gritó”. Por todo ello, entonces, no deja de ser necesario aclarar lo que se preguntaba más arriba: después de las experiencias de movimientos armados fracasados, y ante la despolitizació n que sufren las sociedades productos de las represiones sufridas y de los planes neoliberales que sólo dejan espacio para la sobrevivencia a las grandes mayorías, ¿cómo encarar una lucha transformadora? ¿Son realmente válidas las expresiones armadas? Hoy por hoy, ¿pueden triunfar y dar paso a la construcción de experiencias como las de Cuba o Nicaragua, que fueron justamente triunfos de guerrillas acompañadas de pueblos movilizados?
Si vemos la respuesta de la derecha (la de Washington y la de las oligarquías nacionales de los países de América Latina), es que no. Luego de Nicaragua, la última revolución triunfante del siglo XX, en 1979, la represión fue feroz. Los movimientos armados de la región centroamericana, que al igual que los sandinistas podrían haber llegado a tomar el poder político con el fuerte apoyo popular con que contaban, fueron brutalmente reprimidos. El genocidio de Guatemala (200.000 muertos y 45.000 desaparecidos, proporcionalmente comparable al holocausto judío de la Segunda Guerra Mundial) y las masacres de El Salvador (75.000 muertos) son la elocuencia de cómo se les cerró el camino a esos grupos insurgentes. Luego de feroces procesos de guerra sucia, ambos terminaron deponiendo las armas y concertado salidas negociadas a las guerras internas en que se encontraban. Puestos ya en la arena de la lucha constitucional, siguieron derroteros distintos, pero más allá de las evaluaciones de cómo se movieron cuando pasaron a la legalidad, sus posibilidades de impulsar transformaciones sociales quedaron muy menguadas. En Guatemala pasaron a ser una muy pequeña fuerza política casi sin incidencia parlamentaria, y en El Salvador, si bien ganaron la presidencia a principios del 2009 -con la figura de un extrapartidario, no hay que olvidar-, queda la pregunta de hasta dónde podrán profundizar cambios reales. De hecho, en este orden, el legendario movimiento urbano Tupamaros, de Uruguay, acompañó al actual presidente, Tabaré Vásquez, y ya vemos por dónde anda este gobierno (más de lo mismo, no pasa -o no puede pasar- de las recetas neoliberales) . Entonces: ¿“traición” de los Tupamaros, o constatación de las posibilidades reales de cambio que puede ofrecer la legalidad capitalista?
La pregunta abierta gira básicamente en cómo construir alternativas reales para la transformació n social; los movimientos armados que se creyeron una herramienta para ello algunas décadas atrás, hoy día abren estos interrogantes. ¿Quién está más cerca de la revolución socialista: los colombianos con dos grupos insurgentes muy operativos o, por ejemplo, los chilenos, con varios gobiernos elegidos democráticamente que se vienen sucediendo dentro de los patrones de la legalidad capitalista? ¿O el cambio será gradual, lento y sin traumas, como lo quiere la Revolución Bolivariana de Venezuela, socialismo por decreto? ¿Es posible cambiar algo? ¿Sigue siendo válido el socialismo revolucionario, o hay que declararlo ya finiquitado? ¿Qué significan los recién festejados 60 años de “socialismo” chino, ahora en su versión de socialismo de mercado -y cuarta potencia mundial en lo económico, con poderosos arsenales nucleares-? ¿Sigue teniendo sentido el llamado a “enmontañarse” para luchar por un mundo nuevo?

¿Es posible cambiar algo?

Esto lleva a plantear el papel de las vanguardias revolucionarias -¡menudo tema!-. ¿Para qué existe un movimiento político-militar como todas esas guerrillas que funcionaron en décadas pasadas en Latinoamérica? ¿Son un elemento catalizador de procesos populares? En Cuba y en Nicaragua, en otros contextos, con un campo socialista aún vigente, con otros escenarios políticos a nivel internacional, evidentemente sí sirvieron para disparar procesos de organización popular que resultaron en cambios políticos profundos. Luego de esas experiencias, ninguna guerrilla pudo llegar a tomar el poder. El caso del movimiento zapatista en el sur de México es algo distinto: son un referente, son un laboratorio si se quiere, pero aún no se puede decir que hayan iniciado un proceso de real de construcción de un nuevo modelo de sociedad. A no ser que los municipios liberados donde actúan sea el camino. Otra pregunta para profundizar entonces: ¿socialismo nacional?, ¿socialismo municipal?
Bolivia, Ecuador, Venezuela, sin movimientos de acción armada que hayan facilitado cambios y en el medio de andamiajes legales capitalistas, transitan hoy procesos políticos que quizá pueden ir conduciendo hacia modelos socialistas. ¿Es ese el camino? ¿Qué se necesita para transformar las sociedades: poderosos movimientos de base como en Bolivia y en Ecuador, líderes carismáticos como en Venezuela? Obviamente no hay manual. Décadas atrás se podía ver en las columnas guerrilleras, fusil en mano, un instrumento para eso. Y en ese contexto se podían pedir “varios Vietnam” en el mundo como modo de apurar los procesos de transformació n. Hoy día, viendo con los pies en la tierra que las tecnologías militares de la derecha pueden detectar y aniquilar una persona en todo el globo terráqueo con una precisión digna de película de ciencia ficción (por ejemplo, recordemos la recaptura de la embajada de Japón en Perú en 1996, donde con asistencia satelital y detectores de calor humano se pudo implementar un contragolpe militar demoledor, sólo como para dar una pequeña muestra de ese poderío), viendo eso, y además considerando el grado de desmovilizació n imperante: ¿son una opción válida los movimientos de acción armada?
 Es cierto que después del fabuloso montaje mediático del 11 de septiembre de 2001 con la peliculesca caída de las Torres Gemelas quedó oficializada la sentencia: “Toda resistencia, en cualquier parte del mundo, se haga con un arma o una pluma, denunciando algo o fomentando la organización de la gente, es terrorismo e insurgencia, y como tal será castigado”. ¿Qué queda después de eso? ¿Es válida o no entonces la resistencia del pueblo iraquí? ¿Es válida o no la resistencia armada en los lugares invadidos por la bota imperial? En general, ante esta estrategia de guerras preventivas que impuso la Casa Blanca, ¿es válida o no la resistencia, cualquiera sea?
Tomando esto como matriz de lo que va siendo nuestro mundo, nuestra aldea global, ¿deja de ser válida entonces la resistencia? Es cierto que los iraquíes mueren por cantidades industriales con las tropas estadounidenses dentro de su territorio (ya van más de un millón), pero ¿qué otra alternativa les queda que resistir de esa manera, fusil en mano o con bombas caseras eliminando, cuando pueden, a un pobre soldado norteamericano, en muchos casos negro o latino, tan alejado de Wall Street como cualquier habitante del Sur? Extendiendo esa matriz al mundo, donde las fuerzas del gran capital dominan en forma impune, y donde no dejan de poner zancadillas a cada proceso de liberación que se intenta por aquí o por allá, ¿no es válida toda forma de resistencia entonces?
Este pequeño escrito no pretende para nada ser un llamado a la lucha armada. Solamente intenta fomentar un debate por mucho tiempo silenciado: ¿cuáles son los caminos para conseguir un poco más de justicia?: ¿el juego de las instituciones democráticas dentro de la legalidad capitalista? , ¿la organización popular de base?, ¿las vanguardias armadas?, ¿una combinación de todo ello?, ¿rezar o prender velas para que las cosas cambien?
Sin dudas que las guerrillas en Latinoamérica no lograron grandes cambios, porque fuera de los dos países mencionados (y en uno de ellos, Nicaragua, por poco tiempo), toda la lucha de décadas pasadas no prosperó como muchos pensaban. ¿Dónde va Colombia con dos movimientos armados en lucha y más de 50 años de guerra interna? ¿Dónde va el zapatismo: qué logrará en el mediano y largo plazo? ¿Reaparecerán grupos armados en el corto plazo en América Latina? ¿Y dónde va Bolivia con el actual proceso con sus campesinos indígenas cada vez más organizados? Hugo Chávez, como militar del ejército venezolano, perseguía guerrilleros algunas décadas atrás; hoy habla de socialismo del siglo XXI y tiene algunos ex combatientes en su gabinete. ¿Para dónde va ese experimento?
Son todas preguntas para ampliar, no para cerrar el debate antes de comenzarlo. Quizá lo más dinámico hoy por hoy en la lucha por arrancarle al sistema mayores cuotas de justicia son los movimientos populares que han ido surgiendo estos últimos años, ese “pobretariado” -como lo llamó Frei Betto- que se va constituyendo en el principal fermento de protesta, en muchos casos sin mucha direccionalidad política, pero evidentemente con un gran potencial transformador.
Cerrados los espacios reales de transformació n económico-social como ha venido pasando en estos últimos años con los planes neoliberales, más allá de las democracias formales que se mantienen siempre bajo vigilancia (Honduras es la patética demostración de qué son esas “democracias”, siempre al borde de poder ser violadas), no es impensable que puedan reaparecer movimientos armados. Quizá como reacción desesperada, así como puede ser cada francotirador iraquí apostado en algún rincón de su país (si es que a eso se le podría llamar “reacción desesperada”) . Sin dudas que la diferencia de potencial bélico entre la derecha dominante y posibles grupos insurgentes de izquierda es enorme, mucho mayor hoy que hace algunas décadas cuando surgían las primeras guerrillas en el continente. Pero también es enorme el retroceso sufrido en el plano político, por lo que no sería nada impensable que aparezcan esas respuestas ¿desesperadas?
No estamos proponiéndolas; simplemente estamos diciendo que, ante la cerrazón de los mecanismos “democráticos” no parecen tan imposibles nuevas reacciones insurgentes. Ernesto Guevara fue el heroico guerrillero unos años atrás, en algún sentido casi reverenciado; hoy, ¿sería un loco soñador, un dinosaurio prehistórico? Sin dudas las cosas son de acuerdo a las circunstancias. En la década de los 60 del pasado siglo, con toda la ola libertaria que barría el mundo, con una Revolución Cultural impetuosa en China, con teorías de cambio dando vueltas por todos los espacios sociales, con cuestionamientos varios a los poderes constituidos, en esa marea de marea de cuestionamientos muchos vieron en la lucha armada una opción. Hoy el mundo es distinto. Entre hiper consumo de show futbolístico por televisión y fanáticas iglesias evangélicas que dan salida regulada al fabuloso descontento popular, la energía transformadora se ve bastante golpeada, manipulada, encajonada. ¿Qué permiten estas actuales democracias vigiladas, de baja intensidad? No mucho. ¿Todo cambio real necesita la movilización, la fuerza, la protesta subida de tono, tal como son estos “violentos” movimientos populares que barren el continente sin ser partidos políticos ni grupos organizados: movimientos indígenas, campesinos sin tierra, desocupados, jóvenes sin futuro, piqueteros, etc.? Sin dudas. Nos guste o no, la violencia sigue siendo la partera de la historia.
            En todo caso, todo este escrito es un simple comentario y no un llamado a la acción armada concreta. Más precisamente, es una invitación a debatir estos puntos: no sería imposible que los movimientos armados de izquierda reaparezcan, dadas las dinámicas políticas que se van dando en la región. Quizá eso sería entrar en un nuevo espiral de contra-violencia estatal, peor aún al sufrido años atrás, con ejércitos más represores que los que ya pasaron. Pero hay que entender la dinámica en juego; si ello sucediera es, como dijo el sub-comandante Marcos en Chiapas, porque “tomamos las armas para abrir paso a un mundo en el que ya no sean necesarios los ejércitos”.
            El debate está abierto.   

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¿Será posible el Sur?



04/10/2009

¿Será posible el Sur? será posible tanta bala perdida al corazón del pueblo, tanta madre metida en la palabra loca y toda la memoria en una cárcel ¿Será posible el Sur? será posible tanto invierno caído sobre el último rostro de mi hermano, tanto salario escaso riendo con descaro y en el plato vacío el verdugo esperando Mi territorio que una vez gira en la oscuridad de esa pregunta, de esa pregunta: ¿Será posible el Sur? ¿Será posible? si se viese al espejo ¿se reconocería?
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Còdigo Sur

01/10/2009 Código Sur, lunes a viernes de 6:00 a las 7:00pm (-4:30 GMT hora de Caracas) Transmitimos en Vivo por Rumba Stereo 94.7FM y lo socializamos vía podcast a través de nuestro blog. Para servirles, Yosmary

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Honduras en Resistencia Trasciende a Zelaya

29/09/2009
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Homenaje a Salvador Allende

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SALVADOR ALLENDE


11/09/2009

SALVADOR ALLENDE



Para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que congregar todos los odios
y ademas los aviones y los tanques
para batir al hombre de la paz
tuvieron que bombardearlo hacerlo llama
porque el hombre de la paz era una fortaleza

para matar al hombre de la paz
tuvieron que desatar la guerra turbia
para vencer al hombre de la paz
y acallar su voz modesta y taladrante
tuvieron que empujar el terror hasta el abismo
y matar más para seguir matando
para batir al hombre de la paz
tuvieron que asesinarlo muchas veces
porque el hombre de la paz era una fortaleza

para matar al hombre de la paz
tuvieron que imaginar que era una tropa
una armada una hueste una brigada
tuvieron que creer que era otro ejército
pero el hombre de la paz era tan sólo un pueblo
y tenía en sus manos un fusil y un mandato
y eran necesarios más tanques más rencores
más bombas más aviones más oprobios
porque el hombre del paz era una fortaleza

para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que afiliarse para siempre a la muerte
matar y matar más para seguir matando
y condenarse a la blindada soledad
para matar al hombre que era un pueblo
tuvieron que quedarse sin el pueblo



Vientos del Exilio

(Mario Benedetti)
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Inti Illimani-Historia y música

02/09/2009
 Inti Illimani Histórico, la Historia de Inti Illimani
Inti-Illimani, sol del Illimani, nevado imponente que se yergue en las alturas andinas de La Paz, Bolivia. Es el nombre con que el grupo fue bautizado en agosto de 1967 por el guitarrista de ascendencia boliviana Eulogio Dávalos, dada la fuerte pasión por la música del altiplano andino que ya en sus inicios muestra el grupo. Después de cuarenta años transcurridos desde entonces, su nombre se identifica con la historia musical del continente latinoamericano, con sus instrumentos más característicos, con la historia de sus pueblos y los del mundo, sus luchas, con su geografía y sus sabores, significa amistad y solidaridad. Inti Illimani es música. Más aún, es cultura.
Es una historia traspasada e influenciada por los tiempos y vientos sociales. Inti-illimani surge fiel a los nuevos aires que brotan en muchos lugares del mundo durante la década de los 60 que, en el caso chileno, a partir de Violeta Parra, cambia la manera de entender y cultivar la canción y en general, la música latinoamericana.
Nacido en mayo de 1967 en el seno de la Universidad Técnica del Estado, Inti illimani se constituyó rápidamente en uno de los grupos emblemáticos del notable movimiento musical chileno conocido como "la nueva canción chilena”. Su trabajo instrumental multifacético, habla también de una búsqueda que entrecruza disciplinas muchas veces separadas; lo popular y lo clásico se vuelve un todo en sus creaciones que parecieran mostrarnos el folclore de un país imaginario, pero también real.
SUS PRIMEROS VIAJES
Desde sus inicios, realiza giras por América Latina: Argentina, Bolivia y Perú (1968-1970), luego Ecuador, Colombia, Cuba, México, Costa Rica y Venezuela (1971-1973). En estos viajes se nutren desde las fuentes, aprendiendo a escuchar y viendo tocar; surgen las primeras composiciones instrumentales: “Alturas” y “Tatatí”, y los arreglos del repertorio latinoamericano que serán la pauta a seguir en la consolidación de su estilo;“Juanito Laguna” y “Simón Bolivar”,”Ramis y Longuita ”, “El Canelazo” y “La Fiesta de San Benito”. Es aquí donde se fragua el modo de hacer, el estilo de sus arreglos, en fin, aquello que es la identidad inequívoca de su trabajo musical.
LA FORMACIÓN DE SUS PRIMEROS NUEVE DISCOS ”LONG PLAY”
Hacia finales del 1967 lo integraban Horacio Durán, Max Berrú, Jorge Coulon, Pedro Yañez y Horacio Salinas. A los pocos meses, de regreso de su primera gira por Argentina, deja el grupo Pedro Yañez (Febrero de 1968) y entra Ernesto Pérez de Arce. Ellos, bajo la dirección del más joven de sus integrantes, Horacio Salinas, componen el Inti Illimani que funda ”los cimientos de su arquitectura musical“, que graba los 8 primeros y decisivos discos entre 1969 y 1972. Este es el grupo que colabora con Víctor Jara, que graba arreglos del maestro Luis Advis y su obra “Canto para una semilla”, basada en las décimas de la gran Violeta Parra.
El año 1972 luego de largas cavilaciones, deja el grupo Ernesto Pérez de Arce, músico fino y estudioso, jazzista e Ingeniero Químico, muy cercano al núcleo creativo. En su paso por el conjunto dejó una huella de disciplina y estilo profesional. Memorables son sus ejecuciones en Quena, instrumento que supo cultivar con técnica y gusto.
También integró el grupo, por un breve período (entre 1968 y 1969), el Ingeniero Forestal Homero Altamirano. En ese período se graba el disco “Si somos americanos” en La Paz, Bolivia.
El año 1971 se une José Seves, que irrumpe dotando al grupo de una de sus voces más claras e incisivas. Hacia finales de 1972 se integra José Miguel Camus, quenista, que venía de participar en el grupo “Los Curacas”.Es así como a las claras y entusiastas voces de Jorge Coulon y Max Berrú, al vibrante charango de Durán y bajo la batuta de Salinas , se unen Seves y Camus para completar la formación que enfrentará los cinco primeros años de exilio.
EL EXILIO
El golpe militar de septiembre de 1973 los sorprende en una gira por Europa y deciden fijar su residencia en Roma, Italia, acogiendo la pronta solidaridad y afecto del pueblo italiano. Durante sus 15 años de exilio político se acrecienta su presencia en escenarios de países de todos los continentes. Su canto es una bandera por la libertad y la solidaridad, así como un vibrante momento de fiesta musical latinoamericana.
Este período también significó un enriquecimiento en la formación y diversificación de sus creaciones. Bien se dice que Inti-illimani ensancha su raíz en el exilio e incorpora aires mediterráneos y celtas en sus composiciones, aunque curiosamente siempre con el gesto inconfundible de la música latinoamericana. Son años en que madura la veta creativa de Horacio Salinas, con sus piezas instrumentales emblemáticas y la colaboración creativa con Patricio Manns, quien entrega un importante número de sus canciones al grupo. Por otro lado, José Seves inicia también su vida creativa con “Polo doliente”, bella canción con aires llaneros.
En el exilio nace otra parte importante de la música que ha distinguido a Inti-Illimani por su originalidad y universalidad, sin extraviar lo esencial de su origen y la raíz primera de su canto. De esta época son: “Mercado de Testaccio”, “Palimpsesto,” “Fragmentos de un sueño”, “Vuelvo” y ”Samba Landó” entre muchos otros.
El año 1978 y después de grabar 6 discos en Italia con el grupo, se retira José Miguel Camus. Diez años más tarde, en 1988 en vísperas del regreso a Chile, pide reincorporarse solo para vivir el instante lleno de emotividad que significó aquel día, apareciendo en las primeras fotografías que fueron tomadas de vuelta del exilio. Este experto quenista estampó su firma duradera en la historia de brillantes ejecuciones y grabaciones. A su salida se incorpora Marcelo Coulón, trayendo entre sus manos el guitarrón mexicano.
El año 1982 y hasta 1984 ingresa Jorge Ball, músico venezolano, flautista y quenista, cuatrista, maraquero y luthier, educado en la Escuela de Lutheria de Cremona, Italia. Lo hace nuevamente en el año 1998 y hasta el 2000. Ball, dotado de una gran técnica y talento interpretativo, ha robustecido y documentado aquella parte del repertorio de Inti-illimanni que aparece ya en los inicios con ”Simón Bolivar” y “Madrugada llanera”. Su aporte ha otorgado momentos de intenso virtuosismo.
De estos años son los discos clásicos del exilio de Inti-illimani “Palimpsesto” (1980),”Canción para matar una culebra” (1978), “Imaginación” (1984)
Luego del retiro de Ball se incorpora Renato Freiggang, músico que en sus inicios perteneció al conjunto “Barroco Andino”. Multiinstrumentista, incorpora el saxo en la historia de los instrumentos del Inti-illimani, como también conocimientos sólidos de percusión afro caribeña, que van enriqueciendo las posibilidades expresivas del grupo. Se retira el año 1995.
DE VUELTA A CASA
El retorno a Chile, el “des-exilio” y la vuelta de la democracia también marca otra etapa en la vida del grupo. Continúan las giras por el mundo y el trabajo conjunto con grandes músicos. En este período se producen los CD “Leyenda” con la participación de John Williams y Paco Peña, “Andadas” y “Arriegaré la Piel” con el que obtienen un disco de oro.
El año 1997 se retira uno de sus fundadores, Max Berrrú, ecuatoriano afincado en Chile luego del Mundial de Fútbol de 1962. Con su cálida voz, una de las emblematicas del Inti-illimani, realizó grandes interpretaciones y otorgó un timbre característico a los primeros discos del grupo.
La partida de Freiggang y de Berrú, en un cierto sentido, obligó a que Inti-illimani se ampliara a 8 integrantes. En esta época se incorporaron los músicos Efrén Viera, cubano, y Pedro Villagra, ex integrante de Santiago del Nuevo Extremo(1985). Posteriormente (1988) lo hicieron otros dos jóvenes músicos: Daniel Cantillana del grupo Coré y Fernando Julio, contrabajista de factura clásica y popular.
Más de 40 son las producciones discográficas en su trayectoria. Innumerables son asimismo sus premios y los reconocimientos a su excelencia.
Durante la estadía en Italia, 1973 - 1988 Inti Illimani ocupó los primeros lugares de los ranking junto a grupos como Pink Floyd. El tema "Alturas", de Horacio Salinas, pasó a ser parte de la memoria musical de los italianos. En este periodo destacan también las colaboraciones artísticas con grandes personajes de la música, como el célebre guitarrista John Williams y el flamenco Paco Peña, el gran compositor napolitano Roberto de Simone y el artista británico Peter Gabriel. Parte del repertorio de esa época se encuentra en formato orquestal sinfónico y ha sido interpretado por varias orquestas tanto en Sudamérica como en Norteamérica y Europa
La historia de Inti illimani, como se ha dicho, está traspasada e influenciada por los tiempos y vientos sociales. Períodos de grandes oleajes humanos por sus derechos y la independencia de sus naciones, de reconocimiento de sus culturas, de vivencias que dignificaron a los habitantes del continente latinoamericano.
Ha sido también una alianza de intereses humanos, musicales, morales e intelectuales. Durante años, fue el resultado de un gran acuerdo de un grupo humano, que integraba las diferencias.
Inti-illimani Histórico y Nuevos Inti-illimani
Por diversas razones - distintos modos de entender el oficio del músico, divergencias en la mirada futura y en los ineludibles cambios para enfrentarla - esta complicidad se quebró y el grupo se dividió.
Luego de un inevitable enfrentamiento judicial surgieron dos Inti illimani: el histórico y los nuevos. Son dos grupos diferentes, porque aquel sin apellido no existe. Al menos para quienes vivieron o conocen la historia que se ha esbozado, no es posible que esto ocurra. Los nuevos, sin alternativas, han optado por “cambiar su música”, según sus propias palabras.
Sin embargo, hay un rasgo característico de todos los tiempos del Inti-illimani que se repite en los Históricos: la dirección musical, sin la cual es difícil entender el paso de tantos integrantes a través de los años. Al menos 15, si se considera su historia musical a partir del primer disco, aquel del dios chimú, diseñado por los hermanos Larrea y hasta el disco “Amar de nuevo”. Ahí está Horacio Salinas y también José Seves, colaboradores estrechos del núcleo creativo de este grupo que junto a Horacio Durán, charanguista de alta musicalidad, se han unido para continuar una historia que ellos conocen, que comparten y que saben desentrañar.
Este es el Inti-illimani Histórico, cuya estética es inseparable de quienes la crearon en tantas canciones y temas instrumentales, así como en recreaciones y arreglos memorables de todo un repertorio del folklore del mundo.
Junto a los dos Horacios, Salinas y Durán, y José Séves, trabajan en la actualidad Jorge Ball, Camilo Salinas, Fernando Julio y Danilo Donoso.
ESENCIAL
Es el título de su último trabajo discográfico que, además, tiene una versión en DVD realizada por el prestigioso cineasta Ricardo Larraín, quien recoge toda la intensidad y el color de lo que fue la grabación en estudio- a la manera de presentación en vivo- del repertorio del disco.
Como se ha dicho en la unánime crítica, “en Esencial, el Inti nos convoca y acerca a la magia, difícil de expresar en palabras, tratándose de música, pero que nos resulta fácil transmutar en emoción, afecto y ensoñación; características que evoca desde siempre este Inti-illimani que viene de lejos.”
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Pobre del cantor


19/08/200919/08/2009




G#           C7              Fm
Pobre del cantor de nuestros dias
  G#               C#
que no arriesgue su cuerda
   D#               G#
para no arriesgar su vida
G#          C7            Fm
pobre de cantor que nunca sepa
  G#            C#
que fuimos la semilla
    D#          G#
y hoy somos esta vida.


Cm          G7                     Cm
Pobre del cantor que un dia la historia
                F
lo borre sin la gloria
                A#
de haber tocdo espinas
F#                           C#
pobre del cantor que fue marcado
              D#
para sufrir un poco
              G#     C#  D#
y hoy esta derrotado.


G#         C7             Fm
Pobre del cantor que sus informes
  G#              Cm
le borren hasta el nombre
   D#        G#   C# D#
con copias asesinas
G#          C7             Fm
pobre del cantor que no se alce
 G#      Cm
y siga adelante
   D#              G#
con mas canto y mas vida.


Cm          G7                   Cm
Pobre del cantor que no halla el modo
               F
de tener bien seguro
               A#
su proceder con todos
F#                            A#
pobre del cantor que no se imponga
                  D#
con su cancion de gloria
              G#   C#  D#
con embarres y lodo.




Se repite.  
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Carta desde Nicaragua a Fidel

14/04/2009
Comandante Fidel Castro:

Apreciado Comandante Castro, con mucho pesar he leído la carta que fuera remitida a Daniel Ortega con motivo de su reciente visita a nuestra hermana República de Cuba. Digo que con mucho pesar porque Usted ha tenido la ligereza de mencionar a una serie de individuos identificándoles como seguidores fieles de los ideales de Sandino para deslegitimar a los Comandantes que según Usted y Daniel abandonaron dichos ideales.

Soy admirador de la lucha que estoicamente sostiene el pueblo cubano por mantener su Revolución aún contra los funestos designios del Imperio Norteamericano, he confiado (y lo sigo haciendo) en que la gesta cubana será siempre un referente para los pueblos de latinoamérica y el mundo por llevar adelante un proyecto de nación libre, autónoma, independiente y soberana; que en todo momento ha dado muestras de los elevados valores morales que un verdadero revolucionario debe enarbolar, como lo son el Internacionalismo Proletario, el Antiintervencionismo y el Antiimperialismo.

Nuestro Sandino, Comandante Castro, poco antes de ser asesinado fue requisado por los esbirros de la Guardia Nacional y Sandino dijo: "No llevo ni un sólo centavo porque jamás he tomado de los fondos de la Nación", estamos hablando del mismo héroe nicaragüense que en cierta ocasión rechazó un trago de licor para realizar un brindis, diciendo: "El agua clara de la montaña es lo único que he tomado en estos últimos años..."; quien también en su célebre Manifiesto dijera: "El hombre que de su patria no exige un palmo de tierra para su sepultura..."; no tiene absolutamente nada en común con las personas que Usted menciona en su carta que hoy comento. Y no voy a defender a ninguno de los Comandantes que encabezaron alguna vez las luchas del FSLN, porque precisamente Usted deja de mencionar nombres y lanza una afrenta que escarnece inmerecidamente a muchos.

Me pregunto, Comandante Castro, si ha cambiado en algo la opinión que recientemente manifestara con relación al Padre Ernesto Cardenal; porque si no lo sabe (aunque lo dudo) Daniel Ortega le ha declarado la guerra al noble Poeta y le ha hecho víctima de su manipulado Poder Judicial, ahora Cardenal es convicto por causa de sus diferencias con la familia Ortega - Murillo a quien Usted anima a seguir adelante en sus actuaciones.

Respetado Comandante, me queda la duda acerca de si comprende Usted realmente la magnitud de lo que hace en detrimento de la querida Revolución Cubana al aliarse con quienes maquiavélicamente utilizan medios injustos, e incluso ilícitos, por decir que persiguen fines loables y nobles. ¿No sabe Usted acaso que Daniel y Rosario tienen monopolizados y privatizados los fondos que obtienen por la venta del petróleo venezolano? ¿Desconoce Usted que para acceder a la mayoría de las Alcaldías en Nicaragua Daniel Ortega ha fraguado un fraude descomunal en contubernio con la derecha más recalcitrante de nuestro país? (Cuyo líder, a propósito del mismo funesto trueque, ha sido liberado de una merecida condena por malversar los fondos de nuestro empobrecido país mientras cogobernaba con Daniel). ¿Sabe Usted Comandante que la lucha de Sandino en realidad comenzó por causa del irrespeto a la voluntad popular nicaragüense que fuera manifestada en las urnas?

Los fieles seguidores de Sandino a quienes Usted menciona son ahora potentados que no aspiran a un futuro socialista, ni mucho menos, porque verían deterioradas sus enormes fortunas amasadas sobre la sangre y carne de decenas de miles de nicaragüenses que luchamos por un futuro mejor para nuestro país. Cada uno de los mencionados, por Usted en la misiva, es la antítesis de Sandino, Comandante.

Errar es de humanos, Comandante, pero ciertos errores tienen la desgracia de ser irreversibles y funestos; creo que ha incurrido Usted en uno de tales. Conservaré la esperanza puesta en que Usted sabrá valiente y dignamente rectificar el yerro, en la oportunidad que mejor convenga por su coyuntura; para lo cual le pido una mejor investigación y conocimiento de los hechos que ocurren en mi país.

De momento Usted ha dado un espaldarazo a un tirano, una voz de aliento a un oligarca que en contubernio con los enemigos del pueblo se reparten sus restos cuales hienas y buitres actuando de consuno. Usted, Comandante Castro, ha puesto en entredicho su credibilidad ante decenas de miles de sandinistas que, como yo, seguimos confiando en que Cuba es un ejemplo a seguir en sus grandes aciertos.


Carlos Pérez Zeledón
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